sábado, 14 de enero de 2012

Así es...

En estos momentos de mi vida, mis sentimientos más cercanos son de alegria y de agradecimiento.
Yo era de ese tipo de personas que estaba segura de que la felicidad no existía, que lo que nos ocurría era que en momentos de nuestra vida experimentábamos una alegría temporal, que duraba más o menos tiempo, pero que al final desaparecía. Que la vida era buscar esta ansiada felicidad que nos cuentan en las películas a través de unas u otras cosas, y cambiaba de estrategia una y otra vez, porque nadie me había dado la receta para ser feliz, pero cada vez me demostraba a mi misma que la felicidad era un mito, que no existía.
    Hasta este último año. ¡Este año me ha tocado el gordo! Y por supuesto que no hablo de la lotería, aunque suene repetitivo y típico es verdad, el dinero no da la felicidad.  
He podido experimentar el  amor de Dios y os aseguro que ese es el mejor de los regalos, no hay NADA mejor, ni más placentero, sentir esa paz y esa alegría que me da Él, y solo Él, que conociendo lo peor y lo mejor de mi me ama profundamente y nada va ha hacer que eso cambie, a ver qué persona en el mundo actuaría así conmigo… estoy segura que nadie.
Sé que a muchos de los que leáis esto os va a parecer una tontería, una cosa de curas, de monjas o incluso de viejos, pero os aseguro que no es así, Dios nos ama a todos, a los que somos jóvenes, a los que nos hemos empezado a acercar a Él, a los que están lejos, a los que sufren… solo hay que darse cuenta de ello, solo hay que intentar escucharlo.
Es curioso, pero siempre, tiene una palabra de ánimo. Os podría contar varias experiencias propias en las que Dios me ha dado fuerza con palabras.
Qué bonito es darte cuenta de eso, y ahora sé que eso de que la felicidad no existe era una falacia, claro que existe, lo que ocurre es que hay que saber dónde buscarla, y yo se que la felicidad está en seguir a Cristo.
Os invito a comprobarlo en primera persona, aunque al principio os pueda asustar, o pensar que esto es anticuado… pero mi vida ha cambiado, incluso yo he cambiado, y modestia y a parte a mejor ;), es tan bonito lo que he experimentado que no puedo guardármelo para mí,

GRACIAS

viernes, 13 de enero de 2012

Entrevista con Dios


Muchas veces no nos damos cuenta de lo realmente importante en la vida, pasamos los años en busca de la felicidad sin darnos cuenta de que está a nuestro lado, en esta “entrevista con Dios” se nos hace ver muchas de estas cosas, de estos fallos de la existencia del ser humano; es imposible no sentirnos identificados con algunas de las frases que aparecen en este texto. Así que aquí os dejo con este, espero que os guste y que os haga reflexionar... 

Soñé que tenía una entrevista con Dios…

“¿Te gustaría entrevistarme?” Dios me preguntó.

“Si tienes tiempo,” le dije.

Dios sonrió: “Mi tiempo es eterno, ¿qué quieres preguntarme?”

“Ninguna nueva, ni difícil para Ti,” le respondí. “¿Qué es lo que más te sorprende de la humanidad?”

Me contestó:

“Que tienen prisa por crecer, y tan pronto crecen quieren ser niños de nuevo.

Pierden su salud para hacer dinero y luego deben usar su dinero para recobrar la salud.

Que por pensar ansiosamente en el futuro, descuidan su presente, con lo que no viven el presente ni el futuro.

Que viven como si no fueran a morirse, y se mueren como si no hubieran vivido...”

Las manos de Dios tomaron las mías y estuvimos en silencio por un rato y entonces le pregunté...

“¿Me dejas hacerte otra pregunta?”

No me respondió con palabras, sino sólo con Su tierna mirada.

“Padre, dime, ¿qué lecciones deseas que como Tu hijo yo aprenda?”

Dios me respondió con una sonrisa:

“Que aprendas que no puedes hacer que todos te amen y lo que sí puedes hacer es amar a los demás.

Que aprendas que lleva años construir una confianza y sólo segundos destruirla.

Que lo más valioso no es lo que tienes en tu vida, sino a quién tienes en tu vida.

Que aprendas que no es bueno compararte con los demás, pues siempre habrá alguien mejor o peor.

Que aprendas que una persona rica no es la que tiene más, sino la que necesita menos.

Que aprendas que debes controlar tus actitudes, o tus actitudes te controlarán cada vez.

Que aprendas que únicamente toma unos segundos herir profundamente a una persona que amas, y que puede tomar muchos años cicatrizar la herida.

Que a perdonar se aprende perdonando.

Que aprendas que hay personas que te aman entrañablemente, pero que muchas veces no saben cómo expresarlo.

Que aprendas que el dinero lo compra todo menos la felicidad y que si primero eres feliz, será más fácil que tengas dinero.

Que tanto los pobres como los ricos pueden ser buenos o malos, sin importar el dinero que tengan o que no tengan.

Que a veces tienes derecho a sentir molestia, pero eso no te da derecho a molestar a quienes te rodean.

Que los grandes sueños requieren tanto de grandes alas, como de un tren de aterrizaje para lograrlos.

Que los amigos de verdad son tan escasos, que cuando encuentras uno, has encontrado un verdadero tesoro.

Que aprendas que dos personas pueden mirar la misma cosa y las dos percibir algo diferente.

¡Que lo que siembras, cosechas: si siembras chismes, cosecharás intrigas; si siembras amor, cosecharás felicidad.

Que aprendas que la verdadera felicidad no es lograr lo que no tienes, sino aprender a disfrutar de lo que tienes mientras buscas mejorar.

Que aprendas que la felicidad no es cuestión de suerte, sino producto de tus decisiones: Decide ser feliz con lo que eres y tienes, o muere de envidia y celos por lo que no eres o te falta.

Que sin importar las consecuencias, quienes son honestos consigo mismos llegan lejos en la vida.

Que a pesar que pienses que no tienes nada más que dar, cuando un amigo llora contigo, encuentras la fortaleza para vencer tus dolores.

Que retener a la fuerza a las personas que amas, les aleja más rápidamente de ti; y al dejarlas ir, las dejas para siempre a tu lado.

Que nunca harás nada tan grande para que Yo te ame más, ni nada tan malo para que deje de amarte mucho; simplemente te amo a pesar de cómo eres.

Que aprendas que la distancia más lejos que puedes estar de mi es la de una simple oración.

Que perdonar a los demás no es fácil, que no siempre es suficiente ser perdonado por otros y que perdonarte a tí mismo es el primer paso...”

“Gracias por tu tiempo,” le dije. “¿Hay algo más que quieras que aprenda?”

Dios sonrió, y me contestó:

“Que sepas que Yo estoy aquí para todos... Siempre...”