viernes, 10 de febrero de 2012

Los beneficios humanos de creer en Dios


Hoy quiero actualizar con un artículo publicado por Jorge E. Mújica en la página religionenlibertad.com
Me ha gustado mucho y lo quiero poner aquí literalmente, para que llegue a más gente.
La dirección del artículo es la siguiente: http://www.religionenlibertad.com/articulo.asp?idarticulo=20586
Y aquí os lo copio:



Los beneficios humanos de creer en Dios

Mientras se sigue discutiendo en no pocos lugares, especialmente en países de raigambre cristiano en Occidente, el papel de la religión en la vida pública, diferentes estudios científicos ponen de manifiesto los beneficios humanos de la fe.

 En un reciente libro titulado «Cómo cambia Dios tu cerebro», Andrew Newberg y Mark Robert Waldman resumen años de investigación sobre la relación entre salud neurológica y fe, a partir de estudios a religiosas y monjes budistas. ¿La conclusión? Hay una influencia positiva de la fe en aquellos que verdaderamente creen.

 A inicios de marzo de 2009 la universidad de Toronto ofrecía los resultados de una investigación realizada por uno de sus profesores de psicología, Michael Inzlicht, y que arrojaba datos sumamente interesante como el que creer en Dios puede bloquear la ansiedad y minimizar el estrés. El estudio fue publicado en la revista Psychological Sciense y en las muestras participaron no nada más creyentes sino también agnósticos.

 Según un estudio del profesor Bradford Wilcox, docente de sociología en la universidad de Virginia, en los Estados Unidos, hay una evidencia de que la religión está desempeñando un papel que fomenta una orientación familiar entre los varones estadounidenses. ¿Cómo sustenta esta afirmación? A partir de la asistencia regular de los hombres a los servicios litúrgicos cristianos: los hombres que acuden regularmente tienen matrimonios más fuertes, estables y sus esposas son más felices. Pero no es todo. Un elevado porcentaje de las parejas casadas que asisten a misa, tienen un 35% menos de probabilidad de divorcio.

 Respecto a los hijos, Wilcox evidenció que los padres que asisten a los servicios cristianos están más involucrados en las vidas de sus hijos: en el 65% de los casos, los padres también tienden a ser más afectuosos. Otro dato significativo es la alta tasa de hombres y mujeres que su vida cristiana activa propicia el concebir hijos sólo después del matrimonio.

 En la misma línea va el estudio de Pat Fargan para la Fundación Heritage (se puede consultar en este enlace), análisis que, además, ahonda en el papel positivo que la religión tiene en la educación de los hijos, la prevención en el consumo de drogas y alcohol, sexualidad y salud mental y física y ausencia de violencia doméstica.

 Según el estudio de Fargan, entre otros muchos datos, los jóvenes religiosos son hasta tres veces menos propensos a tener hijos fuera del matrimonio y a no abusar en el consumo de alcohol. Fargan también afirma que la gente que practica su fe tiene menos riesgo de caer en depresión o de suicidio.

 En el mes de enero de 2009, la revista Peditrics publicó un estudio de Janice Rosembaum donde queda de manifiesto que los jóvenes religiosos aplazan su edad de inicio sexual, algo sumamente bueno pare evitar embarazos no deseados, enfermedades sexuales e infidelidad en el matrimonio. Pero no es todo. Según el análisis del Journal of Drug Issues, de octubre de 2008, la religiosidad de los jóvenes influye en la resistencia a la influencia de amigos que suelen emborracharse o drogarse.

 Hay otros estudios que confirman el bien que produce la vivencia práctica y real de la fe en la familia, en sintonía con las investigaciones de Wilcox, Fargan y Rosembaum. Es el caso del análisis del sociólogo de la universidad estatal de Mississippi, John Bartkowski, publicado en la revista Social Science Research (se puede consultar el estudio en este enlace).

 Según la investigación de Bartkowski, si el padre y madre van a la iglesia y viven su fe, los hijos se desarrollan mejor: estudian con mayor disposición y tienen más habilidades sociales. Los niños cuyos padres asistían a la iglesia con frecuencia tenían las mejores puntuaciones en autocontrol, comportamiento y cooperación con sus iguales. ¿Por qué sucedía esto? Por tres razones:

 1) Las redes religiosas de relación social apoyan a los padres, mejoran sus habilidades como padres, y los niños ven que los mensajes de los padres son reforzados por otros adultos.

 2) Las comunidades religiosas tienden a promover valores de sacrificio y familia, que "podrían ser muy, muy importantes al definir cómo los padres se relacionan con los hijos y cómo los niños se desarrollan como respuesta".

 3) Las comunidades religiosas aportan al ser padre una “significación sacra”.

 El estudio comprobó que si los padres discuten en casa por razones religiosas perjudica a los hijos, que no se benefician de los resultados estadísticos positivos de otros niños.

 También es posible que los padres con niños buenos puedan ser ambos asiduos a la práctica religiosa precisamente porque sus hijos se comportan bien; mientras que «el culto en una congregación es una opción menos viable si piensan que sus hijos se comportan pobremente», reflexiona Bartowski.

 Ciertamente no se recurre a la fe para ser feliz. C.S. Lewis decía que para eso él siempre tenía presente que existían las botellas de alcohol. Los beneficios son una consecuencia natural de la fe, no una causa para creer. Sin embargo, los beneficios humanos de la fe no dejan de ser un valor añadido que no se puede olvidar nunca al hablar de la religión en la vida pública pues, en definitiva, son una riqueza para la vida de las naciones y de todos sus ciudadanos.


sábado, 14 de enero de 2012

Así es...

En estos momentos de mi vida, mis sentimientos más cercanos son de alegria y de agradecimiento.
Yo era de ese tipo de personas que estaba segura de que la felicidad no existía, que lo que nos ocurría era que en momentos de nuestra vida experimentábamos una alegría temporal, que duraba más o menos tiempo, pero que al final desaparecía. Que la vida era buscar esta ansiada felicidad que nos cuentan en las películas a través de unas u otras cosas, y cambiaba de estrategia una y otra vez, porque nadie me había dado la receta para ser feliz, pero cada vez me demostraba a mi misma que la felicidad era un mito, que no existía.
    Hasta este último año. ¡Este año me ha tocado el gordo! Y por supuesto que no hablo de la lotería, aunque suene repetitivo y típico es verdad, el dinero no da la felicidad.  
He podido experimentar el  amor de Dios y os aseguro que ese es el mejor de los regalos, no hay NADA mejor, ni más placentero, sentir esa paz y esa alegría que me da Él, y solo Él, que conociendo lo peor y lo mejor de mi me ama profundamente y nada va ha hacer que eso cambie, a ver qué persona en el mundo actuaría así conmigo… estoy segura que nadie.
Sé que a muchos de los que leáis esto os va a parecer una tontería, una cosa de curas, de monjas o incluso de viejos, pero os aseguro que no es así, Dios nos ama a todos, a los que somos jóvenes, a los que nos hemos empezado a acercar a Él, a los que están lejos, a los que sufren… solo hay que darse cuenta de ello, solo hay que intentar escucharlo.
Es curioso, pero siempre, tiene una palabra de ánimo. Os podría contar varias experiencias propias en las que Dios me ha dado fuerza con palabras.
Qué bonito es darte cuenta de eso, y ahora sé que eso de que la felicidad no existe era una falacia, claro que existe, lo que ocurre es que hay que saber dónde buscarla, y yo se que la felicidad está en seguir a Cristo.
Os invito a comprobarlo en primera persona, aunque al principio os pueda asustar, o pensar que esto es anticuado… pero mi vida ha cambiado, incluso yo he cambiado, y modestia y a parte a mejor ;), es tan bonito lo que he experimentado que no puedo guardármelo para mí,

GRACIAS

viernes, 13 de enero de 2012

Entrevista con Dios


Muchas veces no nos damos cuenta de lo realmente importante en la vida, pasamos los años en busca de la felicidad sin darnos cuenta de que está a nuestro lado, en esta “entrevista con Dios” se nos hace ver muchas de estas cosas, de estos fallos de la existencia del ser humano; es imposible no sentirnos identificados con algunas de las frases que aparecen en este texto. Así que aquí os dejo con este, espero que os guste y que os haga reflexionar... 

Soñé que tenía una entrevista con Dios…

“¿Te gustaría entrevistarme?” Dios me preguntó.

“Si tienes tiempo,” le dije.

Dios sonrió: “Mi tiempo es eterno, ¿qué quieres preguntarme?”

“Ninguna nueva, ni difícil para Ti,” le respondí. “¿Qué es lo que más te sorprende de la humanidad?”

Me contestó:

“Que tienen prisa por crecer, y tan pronto crecen quieren ser niños de nuevo.

Pierden su salud para hacer dinero y luego deben usar su dinero para recobrar la salud.

Que por pensar ansiosamente en el futuro, descuidan su presente, con lo que no viven el presente ni el futuro.

Que viven como si no fueran a morirse, y se mueren como si no hubieran vivido...”

Las manos de Dios tomaron las mías y estuvimos en silencio por un rato y entonces le pregunté...

“¿Me dejas hacerte otra pregunta?”

No me respondió con palabras, sino sólo con Su tierna mirada.

“Padre, dime, ¿qué lecciones deseas que como Tu hijo yo aprenda?”

Dios me respondió con una sonrisa:

“Que aprendas que no puedes hacer que todos te amen y lo que sí puedes hacer es amar a los demás.

Que aprendas que lleva años construir una confianza y sólo segundos destruirla.

Que lo más valioso no es lo que tienes en tu vida, sino a quién tienes en tu vida.

Que aprendas que no es bueno compararte con los demás, pues siempre habrá alguien mejor o peor.

Que aprendas que una persona rica no es la que tiene más, sino la que necesita menos.

Que aprendas que debes controlar tus actitudes, o tus actitudes te controlarán cada vez.

Que aprendas que únicamente toma unos segundos herir profundamente a una persona que amas, y que puede tomar muchos años cicatrizar la herida.

Que a perdonar se aprende perdonando.

Que aprendas que hay personas que te aman entrañablemente, pero que muchas veces no saben cómo expresarlo.

Que aprendas que el dinero lo compra todo menos la felicidad y que si primero eres feliz, será más fácil que tengas dinero.

Que tanto los pobres como los ricos pueden ser buenos o malos, sin importar el dinero que tengan o que no tengan.

Que a veces tienes derecho a sentir molestia, pero eso no te da derecho a molestar a quienes te rodean.

Que los grandes sueños requieren tanto de grandes alas, como de un tren de aterrizaje para lograrlos.

Que los amigos de verdad son tan escasos, que cuando encuentras uno, has encontrado un verdadero tesoro.

Que aprendas que dos personas pueden mirar la misma cosa y las dos percibir algo diferente.

¡Que lo que siembras, cosechas: si siembras chismes, cosecharás intrigas; si siembras amor, cosecharás felicidad.

Que aprendas que la verdadera felicidad no es lograr lo que no tienes, sino aprender a disfrutar de lo que tienes mientras buscas mejorar.

Que aprendas que la felicidad no es cuestión de suerte, sino producto de tus decisiones: Decide ser feliz con lo que eres y tienes, o muere de envidia y celos por lo que no eres o te falta.

Que sin importar las consecuencias, quienes son honestos consigo mismos llegan lejos en la vida.

Que a pesar que pienses que no tienes nada más que dar, cuando un amigo llora contigo, encuentras la fortaleza para vencer tus dolores.

Que retener a la fuerza a las personas que amas, les aleja más rápidamente de ti; y al dejarlas ir, las dejas para siempre a tu lado.

Que nunca harás nada tan grande para que Yo te ame más, ni nada tan malo para que deje de amarte mucho; simplemente te amo a pesar de cómo eres.

Que aprendas que la distancia más lejos que puedes estar de mi es la de una simple oración.

Que perdonar a los demás no es fácil, que no siempre es suficiente ser perdonado por otros y que perdonarte a tí mismo es el primer paso...”

“Gracias por tu tiempo,” le dije. “¿Hay algo más que quieras que aprenda?”

Dios sonrió, y me contestó:

“Que sepas que Yo estoy aquí para todos... Siempre...”